¿Nuevo modelo de AMLO o vuelta al pasado populista?

En el contexto de la más reciente de las recesiones económicas, iniciada en Estados Unidos de América (EUA) en el año 2008, y que no termina por pasar e incluso amenaza en agravarse desde EUA al resto del mundo para el próximo año 2020, vuelven a surgir voces en México que piden cambiar el modelo económico. 

A la llegada este año del gobierno de AMLO, surge la inquietud si cumpliría con presentar un modelo alternativo de nación, más justo y equilibrado, sin caer en populismos trasnochados que resultara en un retroceso más  que un despegue contra la desigualdad económica.

La desigualdad, desempleo, estancamiento, devaluación, caída de precios del petróleo, falta de políticas económicas contracíclicas; junto los recientes recortes presupuestales, son argumentos que sirven de base para que muchos pidan la redefinición del modelo económico. 

Sin embargo, México no tiene un modelo económico propio, desde la post revolución de 1910 se afirma que éste se ha venido construyendo; por tanto, no es claro saber 
qué se quiere cambiar con precisión. 

Nuestro país ha pretendido, desde el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), tener un modelo de liberalismo económico y apertura comercial “neoliberal”. Sin embargo, éste se ha aplicado sin control desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), signado entre México, EUA y Canadá. 

Somos la economía que más tratados comerciales tiene desde ese tiempo. Hoy se tienen más de 10 tratados de liberación comercial (Promexico, 2015), con más de 45 países. 

Tenemos monopolios en áreas estratégicas como servicios financieros, telecomunicaciones y energía; una economía altamente regulada, lo que hace casi imposible abrir una empresa; el sistema tributario está concentrado en el Poder Federal y posee un sinnúmero de impuestos que elevan la carga fiscal. 

Durante su historia, México ha tenido todos los modelos económicos que existen en la 
teoría económica. Ha tenido una economía colonialista, monopólica, cerrada, socialista, abierta, orientada a la exportación de crudo, controlada por el Estado, basada en deuda, con tintes socialistas, apertura, neoliberalismo, populista, monetarista, etc. Sin embargo, somos una de las economías más desiguales de América Latina.

Ahora se amenaza con trastocar la endeble estabilidad macroeconómica desde la pasada temporada de crisis de 1994, con su opresivo Fobaproa, el nuevo Tratado comercial -TEMEC- no termina de progresar y el congreso norteamericano no lo está aprobando despertando dudas de su viabilidad. López Obrador tiene frente a sí ese reto externo que empuja más a encontrar soluciones al interior de nuestra economía.

Por lo dicho, la necesidad de un modelo alternativo de nación con énfasis al mercado interno se vuelve a posicionar.

Un nuevo modelo económico para apoyar a la economía interna del país que se promueva sin atender las imposiciones del Fondo Monetario, del Consenso de Washington, Banco Mundial, y demás recetas que no le funcionaron ni a los propios Estados Unidos.

Esta propuesta de modelo tropicalizado tiene el objetivo de volver a las pequeñas y medianas empresas -pymes, al campo, la agricultura, la pesca, la ganadería, incluso la minería, volver a la industria local, y como el principal factor ir al mercado interno, y el mercado exportación que se mantenga pero que deje de ser prioritario. 

Este modelo es para no tener la necesidad de la exportación para salir adelante, si no que consolidemos el mercado interno de las pequeñas y medianas empresas, que tengan los subsidios verdaderos no como ahora que se apoyaba nada mas a las grandes empresas y monopolios.

Solo que se sugiere no volver al populismo de los 80’s que solo dejaron deudas y retraso tecnológico sin competitividad y productividad. ¡Si a la competencia y no al subsidio improductivo asistencialista! …