Deuda Pemex y economía empiezan cuenta regresiva

A 60 días de arranque formal del nuevo gobierno mexicano y 6 meses desde que se declaró triunfador el presidente Andrés Manuel López Obrador, los indicadores macro y microecnomicos del país empiezan a prender focos amarillos. 

Desde la suspensión de la construcción del NAICM se notó un distanciamiento entre las gentes de negocios y el sistema gubernamental,  no obstante de apagar las incipientes demandas de la parte de inversionistas foráneos,  que amenazaban demandar desde tribunales de New York, apagado el fuego al integrarse un fondo soberano de deuda, el daño ya estaba hecho.

Se empezó a avistar posibles disminuciones de la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales, luego vienen una serie de tropiezos al enviarse al gerente de Finanzas a negociar la deuda de Pemex hace tres semanas a EUA, dejando una mala imagen al mostrar total desconocimiento del tema.

Posterior estalló la llamada guerra contra el huachicol, que siendo una acertadisima medida se extravió al caer durante tres semanas en una crisis de desabastecimiento de los combustibles.

Vino la alternativa de cambiar la forma de abastecimiento por medio de pipas en lugar de ductos, y trascendió la compra directa sin licitación de 500 pipas a EUA.

Hoy el propio presidente acusa de evasión a una empresa líder de cervezas, equivocando la aseveración acusar a ex accionistas de evadir y requerir devolución de impuestos. El grupo señalado ya no es mexicano y se equivocó en el señalamiento. Fallaron los asesores y el ejecutivo aborda de todo de todo en sus conferencias mañaneras.

Lo más grave registrado en este tiempo, fue la huelga masiva de 45 maquiladoras de Matamoros que amenaza en colapsar la economía local. Sumándose la toma de más de 15 días de las vías de ferrocarril de Michoacán por los líderes de la CNTE que amenazan con paralizar la industria automotriz del Bajio y el abasto estratégico de alimentos, minerales, combustibles y demás bienes de importación y exportación. 

Ahora cayó como una bomba, la baja de calificación de riesgo de la deuda soberana de Pemex, que es la empresa pública más endeudada de América Latina, y que pudiera arrastrar la propia calificación de deuda externa mexicana. 

De acuerdo a lo publicado hoy en el Periódico El Financiero […] Fitch Ratings bajó este martes la calificación crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex) dos escalones a ‘BBB-‘ desde ‘BBB+’. 
Además mantuvo la perspectiva en negativa, lo que implica una posible nueva baja de la nota.

La rebaja de la nota de Pemex implica que esta cayó del escalón ocho al 10 en la escala de Fitch y queda al borde de caer en ‘BB’, que es grado especulativo. 

“La baja en las calificaciones de Pemex refleja el deterioro continuo del perfil crediticio individual de Pemex”.

La decisión de la calificadora se da pese a que el Gobierno anunció el lunes que implementará una serie de acciones enfocadas a aligerar la carga tributaria de Petróleos Mexicanos, a través del diseño de un nuevo régimen fiscal para la capacidad productiva del Estado.

“En opinión de Fitch, la medida recientemente anunciada por el gobierno mexicano para apoyar a Pemex no es suficiente para contrarrestar el reciente deterioro en el perfil crediticio individual de la compañía”.

Las calificaciones ‘BBB’ indican un moderado riesgo de incumplimiento. Sin embargo, los cambios en las circunstancias o condiciones económicas son más probables que afecten la capacidad de pago oportuno que en el caso de los compromisos financieros que se encuentran en una categoría de calificación superior, según Fitch Ratings. Asimismo, redujo la calificación a escala nacional de largo plazo, quedando en ‘AA’ desde ‘AAA’.

Entre los factores que la calificadora señaló como claves para cambiar las calificaciones son las transferencias de Pemex al Gobierno que, dijo, se mantienen altas en relación con su generación de flujo de efectivo, además del moderado respaldo del Gobierno a la petrolera, que indicó se ha evidenciado por aportaciones modestas de capital.

Indicó que estima que la producción y las reservas de hidrocarburos continuarán disminuyendo en el mediano plazo y que potencialmente se estabilice después de 3 a 5 años debido a que el nivel actual de inversiones es insuficiente para reponer las reservas.

“Fitch estima que Pemex requerirá una inversión anual aproximada de 15 mil millones de dólares a 18 mil millones para reponer reservas”.  Consideró que el gobierno corporativo de Pemex es débil debido “al grado alto de interferencia por parte del Gobierno mexicano en la estrategia, el financiamiento y la rotación de administración de la compañía en cambios de Gobierno”