Corazón abierto

Todavía no se reponen  en las dependencias federales de los recortes presupuestales, cuando ya se anuncian nuevas limaduras en todas las áreas del gobierno central.

Son gastos operativos y administrativos que podrían impactar en  una mayor cantidad de despidos en todas las dependencias, lo que pone los nervios de punta a miles de burócratas que desconocen cuando les tocará la tómbola de los destituciones.

Por lo pronto, pusieron en marcha un programa de confianza ciudadana que busca disminuir los actos de corrupción cuyo camino elegido es la cesantía de los inspectores en todas las dependencias, sin tocar algunas áreas como el SAT y Aduanas.

En esa austeridad republicana que reapareció hace unas horas también anuncian la poda de más burócratas capacitados y cuya labor permitió la buena marcha en todas las dependencias donde entregaron sus servicios por décadas.

En Tamaulipas, una de las dependencias más afectadas fue la Conagua donde se dieron varias docenas de despidos, muchos trabajadores experimentados que entregaron sus servicios por décadas a la dependencia federal.

Algunos de ellos tenían décadas de antigüedad laboral y a unos cuantos años para jubilarse y darse una vida digna gracias a la pensión que se ganaron en el papel, pero que en el terreno de los dictámenes y la política presupuestaria se perdió su carrera, su jubilación y empleo.

En la delegación de Tamaulipas se cancelaron diversas áreas, como el departamento jurídico, algo ilógico en una dependencia encargada de vigilar y supervisar el buen manejo del agua por parte de particulares, industrias y entidades gubernamentales.

En esas medidas presupuestales tuvieron que entregar las camionetas Tahoe y Highlander que utilizaban para los viajes oficiales del delegado y funcionarios de la dependencia. Viajaban en autos grandes por seguridad, más que comodidad.

Esas camionetas cambiadas por autos Aveos, como parte de la austeridad republicana y aquí es cuando surge la pregunta si hubieran tenido la oportunidad de sobrevivir al choque los tres funcionarios que perdieron la vida, entre ellos el delegado que falleció víctima de las lesiones en el hospital de La Salle en ciudad Victoria, si hubieran tripulado una camioneta grande.

En las delegaciones, sus funcionarios pagaban un seguro de gastos médicos que se les descontaba de su salario, tenía un costo institucional por el enorme mercado cautivo que representaba el gobierno federal, pero un delegado aclara que el costo lo cubrían ellos y no se los pagaban como lo dan a entender.

Lo único que hacía el gobierno federal era firmar un convenio con las aseguradoras para obtener mejores precios y hacer los descuentos en los cheques. Pero no había ningún regalo, ni irregularidad.
Ese mismo delegado utilizó el seguro de gastos médico, pues sufrió un paro cardiaco que casi le cuesta la vida, por lo que sufrió dos operaciones a corazón abierto y que se cubrió con esa prerrogativa.

Sin el seguro, sabe que hubiera perdido su vida, pues de ninguna manera lo hubieran podido intervenir en una institución pública, pues no hacen operaciones de esa naturaleza en un periodo tan corto y urgente en el ISSSTE o IMSS.

La austeridad republicana no debe pasar de ninguna manera a la pobreza franciscana y menos a costa de despidos y sufrimiento de sus trabajadores federales que sostienen los programas de apoyos sociales. Los recortes que llevan a la miseria no son el camino, ojalá y lo entiendan.

Bueno, por hoy es todo.

Adiós y aguas con los patinazos…