Los niños

Hoy me permito parafrasear a la escritora Melisaa Sher: “Los niños nos enseñan mucho de lo que realmente somos, a su corta edad son los mejores maestros, ellos nos enseñan miles de cosas entre otras:

1.- A ser nosotros mismo, no una copia –a veces mala– de otros. Ser genuinos, sensibles y estar dispuesto a expresar y sacar los sentimientos, aún los vulnerables, sin miedo ¿Al qué dirán?

2.- A soñar creativamente, intuitivamente saben que nos conecta con nuestro maestro interior. Los sueños pueden crear la realidad, porque es evidente que todas las cosas reales comienzan con pensamientos y sueños. Los niños tienen la maravillosa capacidad de no limitar la capacidad de soñar.

3.-A vivir el HOY a plenitud. Los niños pueden concentrarse en cualquier cosa que está ocurriendo en su vida en ese momento. Los niños son espontáneos. HOY deje de estar obsesionado por el perfeccionismo y el orden y dé oportunidad a la flexibilidad en su vida.

4.-A no tener miedo a los errores o el fracaso. El fracaso es sólo una palabra inventada por el hombre para limitar sus potencialidades, no tiene más poder del que tú mismo le das. Los niños están puestos a correr riesgos porque saben por intuición que los riesgos son la mejor manera de aprender y crecer.

5.- Los niños aceptan el mundo como es. Fluyen con la vida, no resisten, porque saben que terminan atrayéndolo. Los niños disfrutan la vida, con su  sana alegría, risas y sonrisas son las personas más felices. Tú no tienes que ser necesariamente tan ordenado, rígido, serio, tan adulto”.1

Cristo dijo: “‘Dejad a los niños venir a mí’ y cuando lleguen a ti… despertarán tu Divinidad Interior”

HOY DATE PERMISO DE gozar el milagro de la vida, de acariciar, de que brote y se desarrolle amorosamente el niño que vive dentro de ti, disponte a gozar la inmensa policromía de la vida en toda su majestuosidad.

Cuando despunta el alba, al mirarte al espejo, centra tu mirada en tus ojos, que son la puerta del alma, y DATE PERMISO de amar, de halagar al niño que llevas en tu interior, hazlo crecer con tus mimos, con  tus cariños.

La magia llegara a ti –“En la vida no hay magia, hay magos y los magos no necesitan trucos”– te sorprenderás con el brillo que llegará a tus ojos, a tu alma, a tu corporalidad, a tu vida, te maravillarás con los resultados.

Se llenará lo más íntimo de tu ser de una extraordinaria alegría, redescubrirás el suave  encantamiento de la vida, con todo el potencial que vibra dentro de tu ser.

Es maravilloso gozar el prodigio del nuevo día, más cuando reconocemos que tenemos en nuestro espíritu el niño de nuestra vida, el de nuestra infancia, ése que nos acompaña en las duras y en las maduras.

Detrás de una personalidad llena de la hiperseriedad de adulto, a veces de viejo, se esconde el brillo, la alegría, el poder, la fuerza y el amor del niño que vive en nuestro interior, cuando somos capaces de reconocerlo y amarlo, se renueva espectacularmente nuestra energía vital.   

Nuestro niño interior confía en la vida, se da permiso de amar a plenitud, sonríe, goza de una alegría permanente, rechaza la violencia, vive el milagro del HOY intensamente, perdona siempre, ama más, odia menos, para él, el más modesto alimento es el platillo más suculento, no conoce el protocolo, tiene muy arraigado el don de dar, dar amor, dar una sonrisa, dar alegría, su vida se pasa dando.

Acariciando su niño interior el campesino de Güémez se la pasa dando una pizca de buen sentido del humor. A su tierna edad el niño filosofito trabajaba en el Congreso lavando carros, llega un hombre y le pregunta:

–– Disculpa muchacho, ¿por la tarde no trabajan?

–– No –responde el filosofito– Por la tarde no vienen… ¡CUANDO NO TRABAJAN ES POR LA MAÑANA!

filosofo2006@prodigy.net.mx