Salud Pública, el Estado y el IMSS

Desde los acontecimientos recientes de escasez en medicinas, despidos de médicos y enfermeras, falta de recursos y materiales en clínicas y hospitales y renuncia del director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), podemos cuestionar si en la actual ola de transformaciones se llegará a un nuevo escenario favorable o desfavorable en la salud pública del país. 

Voces críticas han estado observando que se vive de una auténtica desmantelaciín del estado y las instituciones en aras de una política de austeridad mal entendida y aplicada, buscando ahorrar recursos extremos de una parte, para dedicarlos hacia otros destinos definidos como apoyos sociales via becas.

Solo que en sectores sensibles como es la salud y la educación, se debe pisar con cuidado por ser acciones que no pueden ser postergadas aún sean afectadas por prácticas de corrupción muy arraigadas en nuestro país. 

En salud pública tenemos dos modelos para alcanzar un mismo objetivo: el primero impositivo basado en el principio del paternalismo médico-político; el segundo, de respeto a la libertad del individuo, pero no por un ideal abstracto, sino por el convencimiento del papel de la educación en la consecución de los objetivos, por pragmatismo. 

En México se cuenta con un avanzado modelo de salud pública basado en dos instituciones básicas, como son el IMSS y el ISSSTE. Entendemos que ambas requieren reinventarse y de una cirugía mayor, pero no es por prácticas ortodoxas tecnocráticas como funcionan. Los recortes extremos de la SHCP así lo demuestran. 

Ahora con el nuevo director del IMSS, Zoe Robledo, se debe cuidar mucho que se respeten las prácticas médicas sobre las técnicas y las políticas. Las recientes declaraciones del Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, así parece entenderse.

Ambos funcionarios establecieron prioridades conjuntas para mejorar la atención y prestación de servicios de seguridad social de los derechohabientes de este instituto de salud.

Sin embargo, la SHCP sigue insistiendo en la implementación de medidas extremas de ahorro, austeridad y eficiencia en el uso de los recursos, afirmando que será posible cumplir el propósito de generar una transformación en el IMSS, así como en la Administración Pública Federal. 

Creo que este tema en particular, requiere mayor atención y seriedad, la renuncia de Germán Martínez al IMSS dio prueba que las cosas en Palacio no funcionan bien, por lo que no deberían soslayar que los enfermos y la salud pública no puede esperar los tiempos exactos de la cuarta transformación…