¿Adiós al Senado?

Economías y recortes. Antes aún de que tomara curso la propuesta de AMLO para reducir al 50% el presupuesto anual de los partidos políticos, el reclamo estuvo presente entre la sociedad civil, círculos académicos y en la opinocracia nacional.

Razón sobraba, nomás de ver los presupuestos que consumieron no solo los partidos aún vigentes (MORENA, PAN, PRI, PRD) sino muchos que tuvieron vida de mariposa y aún así gastaron a manos llenas.

Difícil ubicar el antecedente más antiguo de esta causa. Recuerdo uno, de los años ochenta, entre cúpulas patronales, cuando las acaudillaba MANUEL DE JESUS CLOUTHIER, postura que luego sostuvo como candidato.

Solo que la exigencia del MAQUÍO era más drástica. Ni un cinco a partidos, lo cual (hay que decirlo) dejaría la vida política a merced de inversionistas privados, de la más diversa ralea.

Y esto iría desde cazadores de contratos y proveedurías, hasta lavadores de dinero que siembran en campañas políticas para cosechar en jefaturas policiales y cargos de seguridad.

Tema paralelo, el recorte a las curules plurinominales, con variedad de propuestas y, también, diversidad de interpretaciones.

En años previos, el expresidente ENRIQUE PEÑA NIETO, prometió (pero nunca concretó) la disminución en el número de diputaciones federales, de 500 a 400.

El plan de PEÑA comprendía el mismo número de distritos que tenemos ahora (300) pero reduciendo los sillones plurinominales de 200 a 100.

Más recientemente, en septiembre del 2019, el senador morenista MARTÍ BATRES anunció un paquete de reformas a los artículos 52, 53 y 54 de la Carta Magna para modificar la representación proporcional en la Cámara de Diputados.

La canción sería la misma, mochar a 100, quedarse con 400.

El mismo BATRES reconoció lo que señalé al principio de esta columna: “esta propuesta ya se ha hecho en otras ocasiones”, dijo.

Otras voces, pero del PRI, están exigiendo, por añadidura, recortar los escaños senatoriales en una cuarta parte, de 128 a 96.

Lo cual significaría eliminar los asientos de representación proporcional y quedarse solo con dos de mayoría y uno de primera minoría. Suena bien, pero…

¿AJUSTE RADICAL?

Más impactante es la idea que hoy cobra fuerza dentro y fuera de México, la de eliminar de raíz el Senado de la República y constituir un sistema legislativo unicameral.

¿Parece una locura?, tiene bases reales…

Mejor aún, llama la atención la pluralidad de ideologías que coinciden en impulsar dicho cambio dentro del plano internacional.

En España y Colombia son los partidos de derecha. En Chile y Argentina, las izquierdas. Los anarquistas en todas partes.

¿Sueño guajiro?… Mire usted, tome nota…

Hoy en día son perfectamente unicamerales los poderes legislativos de países tan diferentes como China y Dinamarca, Noruega y Vietnam, Israel y Palestina, las dos Coreas (norte y sur), Grecia, Egipto, Suecia, Turquía, Mongolia, Portugal, Finlandia y Libia, entre tantos más.

En América Latina, la unicameralidad es una práctica bastante más extendida de lo que podríamos suponer.

Ojo, de las siete naciones centroamericanas… ¡Nomás Belice tiene Cámara de Senadores!…

Son de una sola cámara los parlamentos de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

También Cuba y un puñado de pequeñas repúblicas antillanas. En el cono sur, Ecuador, Venezuela y Perú.

Por todo ello, ahora que los chicos y chicas de la Cuarta Transformación preparan una nueva reforma electoral acorde con el cambio de régimen…

Hoy que hablan de compactar al INE, recortar el financiamiento a los partidos, eliminar privilegios y gastos, reducir asientos legislativos, achicar burocracias, hacer economías y ahorrar recursos, pues hombre…

No parece descabellado que la cuchilla se extienda a la Cámara Alta, pero en su totalidad.

Máxime si recordamos que el presidente LÓPEZ OBRADOR guarda una secreta admiración por el fallecido comandante HUGO CHÁVEZ, quien siendo presidente de Venezuela desapareció el senado desde la Constitución de 1999, hoy vigente.

BUZÓN: lopezarriaga21@gmail.com